viernes

GREGORIO MANZUR (Argentina)


XII - PARA MI NIÑA


Todo ha cambiado. El estanque algarea en cisnes, berro y flores de loto; setenta cabras; un chivo de raza; la gallera repleta y el telar floreciente bajo el ceibo.
Hábil el cojo ha cultivado la ladera en terrazas, beneficiando al máximo del regadío: manzanos, cerezos, nísperos y guarabiáes, respetan el aire mutuo y dan tiempo a la tierra. Con estrellas empieza el cojo su día: sacar majada a pastorcito (menos mal que tiene a Tiburcio, perrro ovejero), cardar alubias y podar ciruelos; alimentar palomas, pavos, codórnices, y lechones; al ocaso arredilar la grey y curarla si hay dolencias. Noche, ya, enciende el hogar, asa camotes al rescoldo y piensa en Pastora, si viese lo linda que está la quinta; quizá lo perdone y vuelva a hablarle como antes; cuando trocaban quesillos por baratijas. Lindos tiempos. Si la cosecha de papa sale buena, me gustaría levantar dos piezas más...a lo mejor quiere estar sola. ¿Dónde andará?
A veces la siento cerca y reírse al verme trajinar. Otras creo que no vive.
¿Qué haré con la alquería? Es de ella, yo se la estoy cuidando. Me acuerdo cuando vine por primera vez... se escondió toda la tarde tras el boíl. En vano la llamaba Mama Chacha riéndose.
-Es un gatito montés, cojo, no le hagas caso...
Ella ignora que el telar se lo hice yo; y que puse flores a su madre. Recuerdo atardeceres oculto entre guardalobos, viéndola arrear la majada haciendo cabriolas y correr cantando tras las crías. Un solcito era mi niña. Y cuánto miedo le tenía. Era la única que no se reía de mí, pero ¿si un día se burlaba?
Entonces prefería no hablarle, o fingir apuro. Al morir Mama Chacha, juntos la velamos y juntos visitamos el sosiego. Noches que dormí entre cabras sabiéndola cerca. Inmenso el mundo y nosotros en la sombra viviente, respirando a la par. Así será. Habrá que acostarse; mañana empieza el tomate y hay que empacarlo. Este año haré conserva en frascos y los tendré al resguardo, para su vuelta. El poncho con su nombre en tres meses lo termino. Purito de vicuña, para el invierno de mi niña..



Cuadro de Amedeo Modigliani: "Joven campesino", 1918

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